¿Cuántas veces has escuchado que, si te lesionas, tienes que “guardar reposo”?
Que no debes moverte, entrenar o hacer ejercicio hasta que te recuperes totalmente. Pero… ¿realmente una lesión significa que tienes que dejar de hacer toda actividad física?
La respuesta es: depende.
Una lesión no significa que todo tu cuerpo esté lesionado
Cuando una atleta se lesiona, generalmente existe una zona o estructura específica que está afectada. Esto significa que, aunque haya movimientos o ejercicios que temporalmente deban modificarse o evitarse, puede existir una gran cantidad de actividades que todavía puedes realizar de manera segura.
Por ejemplo, una lesión en una extremidad inferior no necesariamente significa que tengas que pasar semanas sin moverte. Dependiendo de la lesión y de la etapa de recuperación, pueden existir ejercicios para trabajar otras partes del cuerpo, mantener ciertas capacidades físicas o incluso continuar practicando algunos elementos de tu disciplina con las modificaciones necesarias.
La recuperación no siempre tiene que significar quedarte completamente quieta.
¿Y qué pasa con el miedo a volver a moverte?
Después de una lesión es completamente normal sentir miedo o inseguridad al volver a realizar determinados movimientos. Sin embargo, permanecer inactiva durante demasiado tiempo puede favorecer que aparezca o aumente la kinesiofobia, es decir, el miedo al movimiento por temor a volver a lesionarse o sentir dolor.
Además, para una persona acostumbrada a entrenar, dejar de hacer por completo su actividad puede tener un impacto que va más allá de lo físico.
El deporte también forma parte de nuestra rutina, identidad, convivencia, motivación y bienestar emocional.
Por eso, cuando es posible, mantener cierto nivel de actividad adaptada puede formar parte importante del proceso de recuperación.
Entonces… ¿qué debo hacer si me lesiono?
Lo primero es no intentar resolverlo por tu cuenta.
Una lesión necesita ser valorada para determinar qué movimientos deben modificarse, cuáles pueden mantenerse y cómo puedes avanzar progresivamente.
Aquí es donde entra la fisioterapia.
Un fisioterapeuta puede diseñar un programa de ejercicio adaptado a tu lesión, tus necesidades, tu disciplina deportiva y tus objetivos, buscando que mantengas aquellas capacidades que sí puedes trabajar mientras recuperas progresivamente la zona afectada.
Incluso pueden existir ejercicios que puedas realizar durante tu entrenamiento, mientras el resto de tu equipo continúa con la práctica habitual.
La idea no es simplemente decirte:
“No entrenes hasta que estés bien”.
La idea es ayudarte a encontrar qué sí puedes hacer mientras te recuperas.
Tu entrenador y tu fisioterapeuta tienen funciones diferentes
Tu entrenador conoce tu disciplina, tu técnica y tus necesidades deportivas. El fisioterapeuta, por su parte, cuenta con la formación profesional necesaria para valorar y tratar las alteraciones del movimiento y diseñar estrategias de rehabilitación.
Por eso, ambos profesionales pueden trabajar en conjunto para acompañarte durante tu recuperación, cada uno desde su área de conocimiento.
No todas las lesiones necesitan reposo absoluto y no todas pueden manejarse de la misma manera. La decisión debe depender de la valoración individual de cada atleta.
¿Te lesionaste y no sabes si puedes seguir entrenando?
No tienes que elegir necesariamente entre “entrenar como si nada” o “dejar de hacer absolutamente todo”.
Existen alternativas y progresiones que pueden ayudarte a mantenerte activa mientras trabajas en tu recuperación y, finalmente, lograr un retorno seguro y progresivo a tu disciplina.
Si tienes una lesión o quieres saber cómo continuar con tu actividad física durante tu recuperación, agenda una valoración fisioterapéutica. Estaré encantada de acompañarte y buscar contigo la mejor estrategia para que puedas volver a hacer lo que amas de una manera segura y efectiva.
